sábado, 23 de junio de 2007

Un, dos, tres

Uno Primeras impresiones
Dos Interés
Tres Constancia

Uno
Quiero dar una explicación de por qué siempre nos es tan importante cuidar las primeras impresiones para cualquier cosa en la que estemos involucrados. Por qué quiero o para qué, sinceramente no puedo decirlo, porque simple y sencillamente no tengo una razón definida. Y una razón definida, ¿para qué? Um, piensa, piensa... o quizá la pregunta correcta no sea para qué, sino para qué quieres plantear una razón de por qué quieres dar una explicación respecto a las primeras impresiones, porque la primera pregunta no contesta la que habías expuesto antes, o séase, la preprimera. Como sea, el caso es contestar por qué nosotros, o la mayoría de nosotros, cuidamos tanto la manera en que nos presentamos ante cualquier situación nueva en que nos encontramos. Sólo una persona sin nada que perder, sin compromisos, puede darse el lujo de pasar por alto las exigencias que, ahora como seres que conformamos esta imperiosa sociedad, hemos ayudado a mantener como los únicos posibles medios de hacer siquiera un poco visible nuestra inútil presencia dentro de la misma. Es por eso que esta pregunta debe y puede ser contestada en el siguiente punto de esta breve introducción a esto que me encuentro haciendo -que espero que alguien tenga el interés suficiente o, ya de perdida, algo de ganas para leerlo-.

Dos
¿Por qué aceptando formar parte de una unidad nos sentimos obligados a cuidar nuestras primeras presentaciones, también conocidas como primeras impresiones? Sólo hay una respuesta: de lo bien o bueno que haya redactado mi primer punto depende que este segundo esté siendo (sí, lo sé, un mal uso verbal, disculpen mi falta, se lo debo a mi maestra de Estética, aunque si lo analizas bien, encontrarás que este extraño, pero no por eso incorrecto, tiempo del verbo estar no carece de lógica, y que por otro lado, es más verídico e inmediato que todo lo que podría afirmar con bases científicas aquí. Sí, así es. Piénsalo un poco.) leído en este preciso momento. Así que he ahí la respuesta. Por ejemplo, hacemos esto que yo hago ahora mismo porque queremos que nos lean, ¿no es así? Bueno, se puede vivir tranquilo expresándose acerca de cualquier cosa para uno mismo, pero quizá, secretamente, y aunque digamos que no, quisiéramos que alguien escuchara las banales banalidades que sin objeto aparente, o que banalmente, nos vienen a la cabeza, para que al mismo tiempo, y con suerte, otro ser que cuente con características humanas, o que de menos aparente tenerlas, rebata enérgicamente nuestras humildes e inofensivas palabras o simplemente diga 'oh, no lo había pensado de esa manera'; cualquiera que sea la reacción, es el resultado final el que realmente nos importa, es aquella llamada nueva tesis, para la cual habrá sus respectivas antítesis y síntesis, esta última siempre llevándonos por ese camino extraño de la divagación y de lo que algunos ne cios llaman 'pérdida de tiempo', y que inevitablemente realmente nos induce a una interminable, fascinante y absorbente aporía. ¿Pero qué en el mundo no lo es? Es probable que el mundo mismo sea una aporía por sí sola. Y la sola posibilidad de comprobar eso nos volvería locos. Es lo bueno de los humanos: que nos angustia el sólo pensar que un poco más allá del alcance de nuestras manos está una posibilidad más de una posible realidad, por lo que nos conformamos con lo fácil, lo inmediato; decimos sí a cualquier cosa que ellos digan supuestamente de manera positiva que es la verdad. Probablemente no queremos volvernos locos, pero ¿por qué? Ni siquiera sabemos si la locura es un estado de éxtasis en realidad... no lo sé. No tengo ninguna respuesta definitiva; tampoco alguna parcial.

Tres
De pronto, ya sea al sentir que tenemos asegurado aquel lugar por el cual nos esforzamos en obtener con nuestra despampanante primera imagen o por un súbito acceso de apatía, nuestro verbo estar en tiempo gerundio va perdiendo regularidad cada vez que observamos que nos sentimos con más ganas de comer después de haber satisfecho esta necesidad orgánica de manera sana, o cada que nos damos cuenta de que no nos interesa más hacer algo como aquella primera vez en que pusimos nuestra mejor cara y toda nuestra buena fe en práctica. ¿Recuerdas la primera vez? Seguro que sí. Es como el día en que naciste o en el que renaciste y en el que dijiste 'no voy a poner esto en palabras en mi mente, no me lo diré a mi mismo, porque en realidad la idea está aquí y no hay necesidad de darle términos, ya que de esto no depende el que ahora haga lo que estoy proponiéndome hacer; simplemente lo haré, y si no dejo de estar pensando y poniendo en palabras lo que dije que no pondría en palabras quizá ya estaría terminando mi objetivo...', pero aún así lo hiciste. El caso es que sólo quiero decir algunas cosas aquí. Sí, porque para mí son cosas bellas que figuran en mi vida, pero para otras personas mis beldades son, como arriba he dicho, puras banalidades... exacto. Y para eso necesito alimentarme bien, porque es importante la energía para notar los pequeños fenómenos que se abren ante nosotros gratuitamente, y de las maneras más diversas, pero que por cerrados o por obsesos o por alienados no advertimos. No sé por qué el punto tres es Constancia; quizá no tenga importancia, distinto a los recuerdos de tu infancia, que ya recordar es una ganancia, lástima que está ahora a una gran distancia, al igual que Alsacia, aunque no creo saber en qué parte del globo encontrarla...

nos vemos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno que puedo decir, soy el primero jeje si se lo analiza bien te pone a pensar en cosas que nunca habias pensado que serias capas de pensar, a fin de cuentas trato de que la primera impresion siempre sea buena al igual que lo hacen todos, y mantener esa primera imprsion solo se logra con constancia, virtud que muchos de nosotros aun no logramos encontrar.

Saludos queridisima Xelha

frida con rombos man dijo...

Yo opino:
Que no se opinar pero me gusto, aunque en algun momento estas palabras deben de llevar un cierto sentido un poco volatil, en cuanto a los temas pues me parece que es cuestiòn de enfoques, pues la primera impresiòn, constancia, virtud, etc.. son aspectos relativos.
y asi Xelha punto final --->.