Ayer caminaba con una amiga, comentándole acerca del libro Rebelión en la granja de George Orwell, hablándole de lo deprimente que me hizo sentir el final de ese libro; final que irremediablemente remitiría a cualquiera a aquél de 1984 del mismo autor. Pues más o menos esto fue lo que le dije:
"Es que es como si (el autor) te dijera 'nunca vas a poder cambiar las cosas'. Bueno, de hecho, no. Eso no dice. Dice más bien que 'nunca vas a poder cambiar al hombre'."
Y es que es eso... y aquí voy hacia dos cosas -una que concluí ayer con mi amiga, y una que acabo de recordar justo ahorita-.
La una dice así: 'En verdad os digo que, mientras haya vida humana en el planeta, ésta va a ser la única responsable de que toda buena idea (la cual en el mundo terrenal es ya de por sí difícil de alcanzar) que tenga posibilidad de aplicarse para el desarrollo dentro de cualquier ámbito de esta misma vida humana, se pudra en dos segundos con tan sólo entrar en contacto con la mente mundana y corrupta del hombre. Y es que no podemos negar que muchas teorías e ideas políticas que han sido propuestas por varios personajes a través de la historia, y que incluso hemos visto fallar en la práctica, como ejemplo, el socialismo, han probado ser precisamente eso, ideas brillantes que involucran seres humanos de una honradez y conciencia que probablemente nunca lleguen a exisitir en este tiempo ni en este espacio. Quiero decir, aquellas ideas van dirigidas a ideales de personas, lo cual dificulta su puesta en práctica, puesto que las que poblamos este planeta hemos sido seducidos y corrompidos desde el inicio de los tiempos y ahora cualquier indicio de poder y control en potencia nos desquicia hasta los huesos, nos turba y nos enloquece de un modo exagerado. Así que, lo que yo digo es, no habrá una revolución que torne las cosas en favor de los pobrecitos seres humanos, ya que, desgraciadamente, éstos no prueban en verdad tener habilidad para gobernarse a sí mismos con justicia y tratarse con igualdad; por el otro lado, devoran el poder con avaricia demencial, se atragantan con él, hasta el punto de descuidar y olvidar sus propósitos iniciales -en el caso de quienes en un principio luchaban por los sueños de una colectividad sin voz-, adoptando así la ociosidad y la huevonería como sus principales estados de acción. Sí, se alimentan del poder de la misma manera en que un cerdo traga lo que sea común que trague. Recuerden "Greedy as a pig."'
La otra: Eso que le dije a mi amiga precisamente. Siempre excusamos nuestra eterna apatía hacia las cosas que ocurren a nuestro alrededor, diciendo que para qué nos molestamos en mover un dedo, si la situación no depende de nosotros, si difícilmente ésta cambiará. Bueno, este tema puede extenderse en grandes proporciones, pero hoy no lo haré, ya que tendría que abarcar ciertos aspectos filosóficos de los que no puedo hablar ahorita mismo, ya que me tomaría algo de tiempo, y tiempo es lo que más me falta en este momento. Sin embargo, sólo diré que las cosas están del modo en que están por nosotros y debido a nosotros.
Concluyo por hoy diciendo, y retornando un poco a lo uno, que esa revolución que será por siempre anhelada y si acaso alcanzada, no será más que el paso o la cuna a la nueva generación de jóvenes soñadores que buscarán el triunfo de una revolución más que a su vez dará pie a los subsecuentes levantamientos revolucionarios que seguirán persiguiendo un sueño que en esta vida, en tierra de hombres, nunca podrá materializarse.
martes, 26 de junio de 2007
sábado, 23 de junio de 2007
Un, dos, tres
Uno Primeras impresiones
Dos Interés
Tres Constancia
Uno
Quiero dar una explicación de por qué siempre nos es tan importante cuidar las primeras impresiones para cualquier cosa en la que estemos involucrados. Por qué quiero o para qué, sinceramente no puedo decirlo, porque simple y sencillamente no tengo una razón definida. Y una razón definida, ¿para qué? Um, piensa, piensa... o quizá la pregunta correcta no sea para qué, sino para qué quieres plantear una razón de por qué quieres dar una explicación respecto a las primeras impresiones, porque la primera pregunta no contesta la que habías expuesto antes, o séase, la preprimera. Como sea, el caso es contestar por qué nosotros, o la mayoría de nosotros, cuidamos tanto la manera en que nos presentamos ante cualquier situación nueva en que nos encontramos. Sólo una persona sin nada que perder, sin compromisos, puede darse el lujo de pasar por alto las exigencias que, ahora como seres que conformamos esta imperiosa sociedad, hemos ayudado a mantener como los únicos posibles medios de hacer siquiera un poco visible nuestra inútil presencia dentro de la misma. Es por eso que esta pregunta debe y puede ser contestada en el siguiente punto de esta breve introducción a esto que me encuentro haciendo -que espero que alguien tenga el interés suficiente o, ya de perdida, algo de ganas para leerlo-.
Dos
¿Por qué aceptando formar parte de una unidad nos sentimos obligados a cuidar nuestras primeras presentaciones, también conocidas como primeras impresiones? Sólo hay una respuesta: de lo bien o bueno que haya redactado mi primer punto depende que este segundo esté siendo (sí, lo sé, un mal uso verbal, disculpen mi falta, se lo debo a mi maestra de Estética, aunque si lo analizas bien, encontrarás que este extraño, pero no por eso incorrecto, tiempo del verbo estar no carece de lógica, y que por otro lado, es más verídico e inmediato que todo lo que podría afirmar con bases científicas aquí. Sí, así es. Piénsalo un poco.) leído en este preciso momento. Así que he ahí la respuesta. Por ejemplo, hacemos esto que yo hago ahora mismo porque queremos que nos lean, ¿no es así? Bueno, se puede vivir tranquilo expresándose acerca de cualquier cosa para uno mismo, pero quizá, secretamente, y aunque digamos que no, quisiéramos que alguien escuchara las banales banalidades que sin objeto aparente, o que banalmente, nos vienen a la cabeza, para que al mismo tiempo, y con suerte, otro ser que cuente con características humanas, o que de menos aparente tenerlas, rebata enérgicamente nuestras humildes e inofensivas palabras o simplemente diga 'oh, no lo había pensado de esa manera'; cualquiera que sea la reacción, es el resultado final el que realmente nos importa, es aquella llamada nueva tesis, para la cual habrá sus respectivas antítesis y síntesis, esta última siempre llevándonos por ese camino extraño de la divagación y de lo que algunos ne cios llaman 'pérdida de tiempo', y que inevitablemente realmente nos induce a una interminable, fascinante y absorbente aporía. ¿Pero qué en el mundo no lo es? Es probable que el mundo mismo sea una aporía por sí sola. Y la sola posibilidad de comprobar eso nos volvería locos. Es lo bueno de los humanos: que nos angustia el sólo pensar que un poco más allá del alcance de nuestras manos está una posibilidad más de una posible realidad, por lo que nos conformamos con lo fácil, lo inmediato; decimos sí a cualquier cosa que ellos digan supuestamente de manera positiva que es la verdad. Probablemente no queremos volvernos locos, pero ¿por qué? Ni siquiera sabemos si la locura es un estado de éxtasis en realidad... no lo sé. No tengo ninguna respuesta definitiva; tampoco alguna parcial.
Tres
De pronto, ya sea al sentir que tenemos asegurado aquel lugar por el cual nos esforzamos en obtener con nuestra despampanante primera imagen o por un súbito acceso de apatía, nuestro verbo estar en tiempo gerundio va perdiendo regularidad cada vez que observamos que nos sentimos con más ganas de comer después de haber satisfecho esta necesidad orgánica de manera sana, o cada que nos damos cuenta de que no nos interesa más hacer algo como aquella primera vez en que pusimos nuestra mejor cara y toda nuestra buena fe en práctica. ¿Recuerdas la primera vez? Seguro que sí. Es como el día en que naciste o en el que renaciste y en el que dijiste 'no voy a poner esto en palabras en mi mente, no me lo diré a mi mismo, porque en realidad la idea está aquí y no hay necesidad de darle términos, ya que de esto no depende el que ahora haga lo que estoy proponiéndome hacer; simplemente lo haré, y si no dejo de estar pensando y poniendo en palabras lo que dije que no pondría en palabras quizá ya estaría terminando mi objetivo...', pero aún así lo hiciste. El caso es que sólo quiero decir algunas cosas aquí. Sí, porque para mí son cosas bellas que figuran en mi vida, pero para otras personas mis beldades son, como arriba he dicho, puras banalidades... exacto. Y para eso necesito alimentarme bien, porque es importante la energía para notar los pequeños fenómenos que se abren ante nosotros gratuitamente, y de las maneras más diversas, pero que por cerrados o por obsesos o por alienados no advertimos. No sé por qué el punto tres es Constancia; quizá no tenga importancia, distinto a los recuerdos de tu infancia, que ya recordar es una ganancia, lástima que está ahora a una gran distancia, al igual que Alsacia, aunque no creo saber en qué parte del globo encontrarla...
nos vemos.
Dos Interés
Tres Constancia
Uno
Quiero dar una explicación de por qué siempre nos es tan importante cuidar las primeras impresiones para cualquier cosa en la que estemos involucrados. Por qué quiero o para qué, sinceramente no puedo decirlo, porque simple y sencillamente no tengo una razón definida. Y una razón definida, ¿para qué? Um, piensa, piensa... o quizá la pregunta correcta no sea para qué, sino para qué quieres plantear una razón de por qué quieres dar una explicación respecto a las primeras impresiones, porque la primera pregunta no contesta la que habías expuesto antes, o séase, la preprimera. Como sea, el caso es contestar por qué nosotros, o la mayoría de nosotros, cuidamos tanto la manera en que nos presentamos ante cualquier situación nueva en que nos encontramos. Sólo una persona sin nada que perder, sin compromisos, puede darse el lujo de pasar por alto las exigencias que, ahora como seres que conformamos esta imperiosa sociedad, hemos ayudado a mantener como los únicos posibles medios de hacer siquiera un poco visible nuestra inútil presencia dentro de la misma. Es por eso que esta pregunta debe y puede ser contestada en el siguiente punto de esta breve introducción a esto que me encuentro haciendo -que espero que alguien tenga el interés suficiente o, ya de perdida, algo de ganas para leerlo-.
Dos
¿Por qué aceptando formar parte de una unidad nos sentimos obligados a cuidar nuestras primeras presentaciones, también conocidas como primeras impresiones? Sólo hay una respuesta: de lo bien o bueno que haya redactado mi primer punto depende que este segundo esté siendo (sí, lo sé, un mal uso verbal, disculpen mi falta, se lo debo a mi maestra de Estética, aunque si lo analizas bien, encontrarás que este extraño, pero no por eso incorrecto, tiempo del verbo estar no carece de lógica, y que por otro lado, es más verídico e inmediato que todo lo que podría afirmar con bases científicas aquí. Sí, así es. Piénsalo un poco.) leído en este preciso momento. Así que he ahí la respuesta. Por ejemplo, hacemos esto que yo hago ahora mismo porque queremos que nos lean, ¿no es así? Bueno, se puede vivir tranquilo expresándose acerca de cualquier cosa para uno mismo, pero quizá, secretamente, y aunque digamos que no, quisiéramos que alguien escuchara las banales banalidades que sin objeto aparente, o que banalmente, nos vienen a la cabeza, para que al mismo tiempo, y con suerte, otro ser que cuente con características humanas, o que de menos aparente tenerlas, rebata enérgicamente nuestras humildes e inofensivas palabras o simplemente diga 'oh, no lo había pensado de esa manera'; cualquiera que sea la reacción, es el resultado final el que realmente nos importa, es aquella llamada nueva tesis, para la cual habrá sus respectivas antítesis y síntesis, esta última siempre llevándonos por ese camino extraño de la divagación y de lo que algunos ne cios llaman 'pérdida de tiempo', y que inevitablemente realmente nos induce a una interminable, fascinante y absorbente aporía. ¿Pero qué en el mundo no lo es? Es probable que el mundo mismo sea una aporía por sí sola. Y la sola posibilidad de comprobar eso nos volvería locos. Es lo bueno de los humanos: que nos angustia el sólo pensar que un poco más allá del alcance de nuestras manos está una posibilidad más de una posible realidad, por lo que nos conformamos con lo fácil, lo inmediato; decimos sí a cualquier cosa que ellos digan supuestamente de manera positiva que es la verdad. Probablemente no queremos volvernos locos, pero ¿por qué? Ni siquiera sabemos si la locura es un estado de éxtasis en realidad... no lo sé. No tengo ninguna respuesta definitiva; tampoco alguna parcial.
Tres
De pronto, ya sea al sentir que tenemos asegurado aquel lugar por el cual nos esforzamos en obtener con nuestra despampanante primera imagen o por un súbito acceso de apatía, nuestro verbo estar en tiempo gerundio va perdiendo regularidad cada vez que observamos que nos sentimos con más ganas de comer después de haber satisfecho esta necesidad orgánica de manera sana, o cada que nos damos cuenta de que no nos interesa más hacer algo como aquella primera vez en que pusimos nuestra mejor cara y toda nuestra buena fe en práctica. ¿Recuerdas la primera vez? Seguro que sí. Es como el día en que naciste o en el que renaciste y en el que dijiste 'no voy a poner esto en palabras en mi mente, no me lo diré a mi mismo, porque en realidad la idea está aquí y no hay necesidad de darle términos, ya que de esto no depende el que ahora haga lo que estoy proponiéndome hacer; simplemente lo haré, y si no dejo de estar pensando y poniendo en palabras lo que dije que no pondría en palabras quizá ya estaría terminando mi objetivo...', pero aún así lo hiciste. El caso es que sólo quiero decir algunas cosas aquí. Sí, porque para mí son cosas bellas que figuran en mi vida, pero para otras personas mis beldades son, como arriba he dicho, puras banalidades... exacto. Y para eso necesito alimentarme bien, porque es importante la energía para notar los pequeños fenómenos que se abren ante nosotros gratuitamente, y de las maneras más diversas, pero que por cerrados o por obsesos o por alienados no advertimos. No sé por qué el punto tres es Constancia; quizá no tenga importancia, distinto a los recuerdos de tu infancia, que ya recordar es una ganancia, lástima que está ahora a una gran distancia, al igual que Alsacia, aunque no creo saber en qué parte del globo encontrarla...
nos vemos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)