martes, 26 de junio de 2007

Revolución sin humanos

Ayer caminaba con una amiga, comentándole acerca del libro Rebelión en la granja de George Orwell, hablándole de lo deprimente que me hizo sentir el final de ese libro; final que irremediablemente remitiría a cualquiera a aquél de 1984 del mismo autor. Pues más o menos esto fue lo que le dije:

"Es que es como si (el autor) te dijera 'nunca vas a poder cambiar las cosas'. Bueno, de hecho, no. Eso no dice. Dice más bien que 'nunca vas a poder cambiar al hombre'."

Y es que es eso... y aquí voy hacia dos cosas -una que concluí ayer con mi amiga, y una que acabo de recordar justo ahorita-.

La una dice así: 'En verdad os digo que, mientras haya vida humana en el planeta, ésta va a ser la única responsable de que toda buena idea (la cual en el mundo terrenal es ya de por sí difícil de alcanzar) que tenga posibilidad de aplicarse para el desarrollo dentro de cualquier ámbito de esta misma vida humana, se pudra en dos segundos con tan sólo entrar en contacto con la mente mundana y corrupta del hombre. Y es que no podemos negar que muchas teorías e ideas políticas que han sido propuestas por varios personajes a través de la historia, y que incluso hemos visto fallar en la práctica, como ejemplo, el socialismo, han probado ser precisamente eso, ideas brillantes que involucran seres humanos de una honradez y conciencia que probablemente nunca lleguen a exisitir en este tiempo ni en este espacio. Quiero decir, aquellas ideas van dirigidas a ideales de personas, lo cual dificulta su puesta en práctica, puesto que las que poblamos este planeta hemos sido seducidos y corrompidos desde el inicio de los tiempos y ahora cualquier indicio de poder y control en potencia nos desquicia hasta los huesos, nos turba y nos enloquece de un modo exagerado. Así que, lo que yo digo es, no habrá una revolución que torne las cosas en favor de los pobrecitos seres humanos, ya que, desgraciadamente, éstos no prueban en verdad tener habilidad para gobernarse a sí mismos con justicia y tratarse con igualdad; por el otro lado, devoran el poder con avaricia demencial, se atragantan con él, hasta el punto de descuidar y olvidar sus propósitos iniciales -en el caso de quienes en un principio luchaban por los sueños de una colectividad sin voz-, adoptando así la ociosidad y la huevonería como sus principales estados de acción. Sí, se alimentan del poder de la misma manera en que un cerdo traga lo que sea común que trague. Recuerden "Greedy as a pig."'

La otra: Eso que le dije a mi amiga precisamente. Siempre excusamos nuestra eterna apatía hacia las cosas que ocurren a nuestro alrededor, diciendo que para qué nos molestamos en mover un dedo, si la situación no depende de nosotros, si difícilmente ésta cambiará. Bueno, este tema puede extenderse en grandes proporciones, pero hoy no lo haré, ya que tendría que abarcar ciertos aspectos filosóficos de los que no puedo hablar ahorita mismo, ya que me tomaría algo de tiempo, y tiempo es lo que más me falta en este momento. Sin embargo, sólo diré que las cosas están del modo en que están por nosotros y debido a nosotros.

Concluyo por hoy diciendo, y retornando un poco a lo uno, que esa revolución que será por siempre anhelada y si acaso alcanzada, no será más que el paso o la cuna a la nueva generación de jóvenes soñadores que buscarán el triunfo de una revolución más que a su vez dará pie a los subsecuentes levantamientos revolucionarios que seguirán persiguiendo un sueño que en esta vida, en tierra de hombres, nunca podrá materializarse.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que onda xel, efectivamente después de leer "la rebelión en la granja" saltan muchas dudas a la vista, pero sería inútil la existencia humana si creemos que JAMÁS el ser humano tendrá remedio. Es evidente que Rousseau se equivocó, el hombre es malo por naturaleza, pero la vida tan prístina como sagrada tiene cosas agradables y nefastas.
Hay que seguir creyendo en el hombre, mas no en la colectividad, ya que ésta contaminada por pasiones particulares se degrada toda, en cambio, si empezamos desde la partícula más elemental (que es el hombre en solitario) entonces SÍ tendremos esperanza.
jajaja tu tranquila y yo nerviosa

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