No tengo mucho que decir. Casi nunca tengo algo que decir, pero me esforzaré esta vez.
¿Amar o no amar? Ésa es la cuestión.
Mi hermana repite mucho una frase de no sé qué película española o algo, que dice más o menos así: "Amar demasiado es casi tan malo como no amar" Bueno, muchos pensamientos fluyen al hablar de algo como el amor. No sé, no tengo idea: si en verdad valen la pena los dolores de cabeza, las lágrimas, los celos, las idas, las venidas...
Si llego a amar, al parecer, en algún momento sufriré una decepción; me herirán o heriré y, probablemente, ni una ni la otra me sea conveniente. Si llego a amar, experimentaré aquello que hace esta vida soportable y, además, me la pasaré bien. Si amo, podré acudir a la ayuda de la otra persona cuyo brazo me cobijará cuando se muera mi mascota (no que yoo tenga) o podré sentirme segura en la calle cada que no me guste cómo me vea o algo, por el simple hecho de estar acompañada por alguien a quien honestamente no le interesa si me veo bien o mal, sino si me siento bien o mal (finalmente, busco esa compañía para sentirme alegre). Si amo en verdad y me aman también, entonces habré vivido una vida común y una muerte, igualmente, común. Entonces, la pregunta es ¿debo amar para realmente validar mi existencia? Porque parece que amar es tan vital o tan inherente al hombre como lo es el simple acto de respirar. Pero, de verdad, si alguien que ha amado tiene el mismo destino (la muerte) que una persona que no ha amado, entonces ¿es realmente importante amar?
Si aún no he amado o no amo, ¿seré, entonces, autosuficiente o, por el contrario, molto deficiente en mis relaciones interpersonales? Bueno, por deducción, una persona no puede ser autosuficiente (a menos que sea un ermitaño en alguna isla con una palmera que produzca cocos, de modo que el susodicho mantenga una existencia, si bien austera, efectiva), por lo que eso nos deja desafortunadamente con la otra triste explicación.
No sé qué decir al respecto, aunque, ahora que lo pienso, probablemente sí sea ése el problema, ya que, cuando observo a las parejas, de veras intento pensar un poco en cómo funciona esa conexión, vinculación -ni siquiera sé cómo llamarla- entre dos personas. ¿Cómo se logra tener ojos para una persona y concebirla como lo bello, como lo único que podría hacer sentir al otro que las cosas van bien, y hacerlo sonreir de vez en cuando cuando aquél o aquélla está ausente, porque se recuerda que uno tiene a quien besar, abrazar y querer?
Ni siquiera sé qué estoy diciendo.
El caso es que, bueno, reflexionando los pros de una vida sin amor, pues creo que todo se reduce a esto: el que no ama, tiene la fortuna de no sufrir. La verdad suena bastante convincente y, lamentablemente, no puedo decir que "tentador", puesto que una persona no decide no amar o amar, o quizá sí, aunque, no lo sé, quizá todo dependa de las circunstancias y del carácter de la persona. Pero, regresando a la solución inferida del desamor, creo que no amar nos ofrece esa gran posibilidad de ir, vagar por la vida sin sufrimiento, sin preocupaciones, sin vínculos reales hacia las personas, sin sentimientos regulares, y, obviamente y sé que va a sonar pretensioso y estúpido, pero, no amar nos exenta de experimentar amor (con lo cual complico gravemente las cosas, ya que ni siquiera he dado mi definición de amor, pero no lo haré, no podría, además de que no sabría con qué terminos hacerlo).
Alguien que no ama, no experimenta, no sufre, no siente... es casi como librarse de las futiles pasiones humanas; y suena liberador, pero, a la vez, vacío.
¿Cuál es la resolución a todo esto? ¿Amar? Es casi absurdo que, en un mundo donde hay unas cien opciones para moldear cada aspecto de nuestra vida, ésta que se dice que es quizá la decisión más importante para el ser humano, sólo tenga dos salidas... amar o no amar.
Bueno, ya que por este lado la estrechez de las opciones nos obliga a doblegarnos exclusivamente a una y no podemos realmente decidir, entonces, sería conveniente reformular la pregunta: ¿Amar/no amar nos proporciona felicidad? Si es así, sí, sé que sigue siendo una cuestión cuyos límites están tajantemente divididos, pero la pregunta aún así, es más abierta, según yo. Ya no es 'amas o no amas y te aguantas'. Esta segunda pregunta, primero, te cuestiona si realmente estás interesado en amar y, si es o no así, quizá entonces implícitamente entiendes lo que conlleva, cualquiera que haya sido tu resolución.
Sé que quizá no estoy llegando a ningún lado, y de verdad, no estoy tratando de ser poética ni nada--- y tampoco tiene que ver con el hecho de que ayer fue día del amor ni nada. aunque sí tiene que ver con otro evento ocurrido estos dos días pasados.
¿Saben qué -pocos y amables lectores-? Ya no quiero decir más, sólo que, amen o no, llegaremos todos al mismo lugar. Aunque sí creo que siempre será mejor sentir, aun si es algo desagradable, a no sentir nada... llega a ser exasperante, aunque, al final, de tanto no sentir, se desarrolla otro sentimiento, algo así como anhelo, y pues esa nada se siente de alguna manera, parece.
Pues bueno, ahora sí ya no sé cómo acabar siquiera. Pásenla bien.
Para mi amiga, la de las bellas mejillas.
viernes, 15 de febrero de 2008
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