¿Saben? Lo malo de estar solo es que lo único que tienes para entretenerte son los recuerdos. Uno va en el Metro o en el pesero o en la calle, recuerda algo que ocurrió en la secundaria y todos lo miran como si fuera una curiosidad, ya que se sonríe o suelta de plano una carcajada.
Y luego debes recurrir a lo que solías escribir hace seis años y recuerdas y recuerdas y te arrepientes tanto de no haber hecho lo que en ese entonces ni te llamaba la atención. Escuchas la canción que en cada fiesta organizada por tu escuela pasaban: te recuerda con quién bailaste, cómo bailaste, quién te miraba, qué llevabas puesto; recuerdas por quién lloraste en esa fiesta (aunque probablemente varíe el susodicho de fiesta en fiesta), recuerdas quién se veía mejor que tú, porque aquéllas eran las únicas oportunidades que tenías para demostrar que no te faltaba el sentido del estilo... ¡vaya!
Esa canción que escuchas ahora y que te ha llevado al pasado, esa canción... no puedes creer que realmente te pueda recordar tanto, la canción es malísima y pertenece a un grupo que ya nadie recuerda o que sólo pasan en el 88.1 o en alguna de esas estaciones (no demerito ninguna canción, lo juro). Y de pronto te das cuenta de que ya no la estás tarareando nada más, demonios, la estás cantando, porque, te la sabes de pe a pa, porque recuerdas que, en ese entonces, en realidad te gustaba... ¡Bueno, ya! Nada de malo tiene aceptar que aún te agrada.
OH! ¡Los dramas! ¡Sí, esos que por televisión en exceso nos hacían fantasear! El día que por vez primera tus padres te permitieron salir de paseo con tus amigas un sábado hasta las cuatro!!! Ahora sabes que no sólo tú cambiaste durante estos seis años, sino ellos también.
Los buenos tiempos en que lo de onda era gritar "Uuuuuuuuuuuuuuuuu" y "Eeeeeeeeeeeeee" cuando aquel niño miraba a tu amiga, la más bonita.
Ahh, las niñas que durante un mes te aplicaron la ley del hielo, hablando de lo mal que se veía tu cabello (pero nunca juzgaban tu exposición de historia, porque, simplemente, no les preocupaba).
O verlo. Era como la parte más emocionante de tu día; la razón por la que odiabas el fin de semana y los puentes (aunque, qué bien se sentía ese sufrimiento necio, porque te hacía imaginar cosas y hacía que el verlo de nuevo fuera taaaaaaaaaan placentero); a la expectativa de que siquiera te lanzara una mirada (la cual te era suficiente para tan sólo creer que en realidad le interesabas).
Es también el tiempo en que eran tus padres tus mejores amigos; no conocías la ciudad por ti mismo; te daba miedo perderte al transbordar en el Metro; diez pesos eran tu lunch diario (hoy se van en el transporte de la escuela); la gente no confiaba mucho en ti por ser joven o siquiera te ponía atención.
El tiempo de los mensajes en pedacitos de papel que el profesor de matemáticas confiscaba y que siempre dedicaba tiempo en leer; el tiempo de las circulares, de los dictados, de los reportes de mala conducta, de las suspensiones, de las visitas a la dirección, de las faldas escolares tableadas, de las semanas deportivas, de cuando no te importaba jugar básquetbol, de la cooperativa, del miércoles de ceniza en la capilla más cercana a la escuela, de las bancas asignadas a cada quien, de los libros y cuadernos obligatoriamente forrados del color correspondiente al año escolar.
Y bueno, ¿qué tanto ha cambiado hasta ahora? Muchas cosas, pero otras tantas siguen igual; la mayoría por ti. ¿Por qué ese maldito arraigo a lo ya vivido? Mierda. No lo sé, por aburrimiento, por necedad, por estupidez.
Ya no quiero pensar tanto en ello, sin embargo, lo encuentro difícil, ya que cada lugar que frecuento o posición en que estoy, en todo aquello ya alguna vez estuve y, oh!, nada bueno es tener una memoria como la mía. Todo tiene un significado y una historia para mí. Es triste, pero no tengo otra cosa con qué entretenerme.
Hell.
martes, 29 de abril de 2008
viernes, 11 de abril de 2008
Al pasar...
Regresaba del estacionamiento hacia el edificio en el que vivo y en eso vi, en la seudomaleza que se encuentra afuera del mismo, como un rostro blanco, unido a un cuerpo bajo que me observaba directamente.
Fue extraño, pero eso vi. Yo iba sola y triste, porque mi hermana venía de malas de recogerme y yo había estado feliz las últimas tres o cuatro horas anteriores...
Saben a qué me recordó aquél rostro que vi en la seudomaleza fuera de mi edificio? Me recordó a aquella cara de conejo o algo que está en uno de los cuartos de la mansión de The Shining, cuando el tipo ya está enloquecido y persigue a su esposa por toda la casa... esa parte es perturbadora, ¿no lo es? No soy fan de Kubrick, y no lo sería de esa película en particular, pero he de aceptar que aquello sí da cosa. O también las caras de conejo y de otra cosa rara en Donnie Darko? También son raras. Bueno, no hace falta decir que esa película es de lo más extraño y de hecho te hace sentir mal, pero mal, como si quisieras volver el estómago, pero no en un sentido en el que la película te haga vomitar precisamente, porque sea horrible o grotesco, sólo te hace sentir así...
Ah , sí, decía... pues fue un malentendido aquello que vi (y con eso de que apenas puedo ver a la distancia sin lentes), porque una vez que ya estaba cerca pude ver que el rostro blanco era una manga corta blanca en la camisa de algún tipo perdido ahí, creo que estaba orinando, pero preferí no certificarme...
Cuatro horas antes había sido medianamente feliz porque fui a ver a uno s tipos hacer música medieval con sólo tres voces, una especie de mandolina (o quizá efectivamente era una mandolina) y un violín. AH! y el instrumento como clave, un arpa romana (así leí que se llama). Fue bello, porque, en realidad no voy a muchos conciertos y, mucho menos, a conciertos de música medieval a un precio muy accesible (veinticinco pesos). Me sorprendió mucho lo que se puede hacer con las simples voces de tres personas (bueno, no son tan simples, claro está, si son profesionales). Lo que pasa es que el lugar en el que estábamos era un salón pequeño de unos 100 metros cuadrados y las voces de aquéllos, cuando solas, bastaban para dominar tan pequeño espacio! No lo sé, quizá no sea para sorprenderse tanto, es sólo que me pareció bello.
El problema es que a mi lado había un tipo que se movía y se movía y se movía y yo al principio pensé que quizá estaba muy conmovido por la música; luego inferí con certeza que el tipo estaba haciendo tiempo para ver a su chica/o dos horas después y que en aquellos momentos se preguntaba qué demonios hacía metido en una sala donde la música que esos tipos tocaban apenas lo mantenían despierto. Creo que sí le gustó al final, quizá hizo la elección correcta después de todo, porque cuando los muchachos terminaron, gritó "¡BRAVO!" y aplaudió como mono.
Después tomé una bebida refrescante y un helado. Luego vino lo malo de la noche y ahora estoy aquí.
1. Mi hermana de malas (no que yo nunca lo esté y sobre todo con mi familia, lo cual no es su culpa, pero esta noche había sido plácida, demonios)
2. Una propuesta mía de trabajo escolar había sido rechazada. Y de verdad me había entusiasmado, ya que creía que era original. Más bien, lo es, sólo que no es lo que el profesor buscaba. Triste.
Sin embargo, Lidia y yo bebemos café en lo que me pasa unas fotos. Tuvimos una sesión de fotos el día de ayer... que se supone que fue jueves.
Gracias.
Gracias a todos los que hacen esto posible.
A los electricistas, a los que hacen computadoras, a los que hacen teclados, a los que inventaron el Internet, a los que inventaron los focos, a los que hicieron el foco que alumbra el estudio en el que me encuentro, a los que hicieron el sillón de cuero sintético en el que estoy sentada, a mi madre que me dio la vida, a mi padre también, a mi hermana, que seguramente me hablará en una semana, y a ti! PFFFFF
Saludosss
Fue extraño, pero eso vi. Yo iba sola y triste, porque mi hermana venía de malas de recogerme y yo había estado feliz las últimas tres o cuatro horas anteriores...
Saben a qué me recordó aquél rostro que vi en la seudomaleza fuera de mi edificio? Me recordó a aquella cara de conejo o algo que está en uno de los cuartos de la mansión de The Shining, cuando el tipo ya está enloquecido y persigue a su esposa por toda la casa... esa parte es perturbadora, ¿no lo es? No soy fan de Kubrick, y no lo sería de esa película en particular, pero he de aceptar que aquello sí da cosa. O también las caras de conejo y de otra cosa rara en Donnie Darko? También son raras. Bueno, no hace falta decir que esa película es de lo más extraño y de hecho te hace sentir mal, pero mal, como si quisieras volver el estómago, pero no en un sentido en el que la película te haga vomitar precisamente, porque sea horrible o grotesco, sólo te hace sentir así...
Ah , sí, decía... pues fue un malentendido aquello que vi (y con eso de que apenas puedo ver a la distancia sin lentes), porque una vez que ya estaba cerca pude ver que el rostro blanco era una manga corta blanca en la camisa de algún tipo perdido ahí, creo que estaba orinando, pero preferí no certificarme...
Cuatro horas antes había sido medianamente feliz porque fui a ver a uno s tipos hacer música medieval con sólo tres voces, una especie de mandolina (o quizá efectivamente era una mandolina) y un violín. AH! y el instrumento como clave, un arpa romana (así leí que se llama). Fue bello, porque, en realidad no voy a muchos conciertos y, mucho menos, a conciertos de música medieval a un precio muy accesible (veinticinco pesos). Me sorprendió mucho lo que se puede hacer con las simples voces de tres personas (bueno, no son tan simples, claro está, si son profesionales). Lo que pasa es que el lugar en el que estábamos era un salón pequeño de unos 100 metros cuadrados y las voces de aquéllos, cuando solas, bastaban para dominar tan pequeño espacio! No lo sé, quizá no sea para sorprenderse tanto, es sólo que me pareció bello.
El problema es que a mi lado había un tipo que se movía y se movía y se movía y yo al principio pensé que quizá estaba muy conmovido por la música; luego inferí con certeza que el tipo estaba haciendo tiempo para ver a su chica/o dos horas después y que en aquellos momentos se preguntaba qué demonios hacía metido en una sala donde la música que esos tipos tocaban apenas lo mantenían despierto. Creo que sí le gustó al final, quizá hizo la elección correcta después de todo, porque cuando los muchachos terminaron, gritó "¡BRAVO!" y aplaudió como mono.
Después tomé una bebida refrescante y un helado. Luego vino lo malo de la noche y ahora estoy aquí.
1. Mi hermana de malas (no que yo nunca lo esté y sobre todo con mi familia, lo cual no es su culpa, pero esta noche había sido plácida, demonios)
2. Una propuesta mía de trabajo escolar había sido rechazada. Y de verdad me había entusiasmado, ya que creía que era original. Más bien, lo es, sólo que no es lo que el profesor buscaba. Triste.
Sin embargo, Lidia y yo bebemos café en lo que me pasa unas fotos. Tuvimos una sesión de fotos el día de ayer... que se supone que fue jueves.
Gracias.
Gracias a todos los que hacen esto posible.
A los electricistas, a los que hacen computadoras, a los que hacen teclados, a los que inventaron el Internet, a los que inventaron los focos, a los que hicieron el foco que alumbra el estudio en el que me encuentro, a los que hicieron el sillón de cuero sintético en el que estoy sentada, a mi madre que me dio la vida, a mi padre también, a mi hermana, que seguramente me hablará en una semana, y a ti! PFFFFF
Saludosss
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